ETA considera Lizarra-Garazi como embrión del «sujeto negociador» de Euskal Herria.
Información publicada en GARA el 26 de noviembre de 2000.
ETA considera Lizarra-Garazi como embrión del «sujeto
negociador» de Euskal Herria
* Rechaza concebirlo como un tótem y asegura que tiene futuro «si sus firmantes así lo desean» * Cree que el acuerdo no avanzó «porque algunos no estaban dispuestos al esfuerzo y sacrificio que pedía»
La organización armada ETA afirma en el boletín interno «Zutabe» fechado el pasado mes que consideró al Acuerdo de Lizarra-Garazi, tras su firma, como el embrión del futuro «sujeto negociador» de Euskal Herria. Desde esa concepción, indica que lo interpretó como un «marco de lealtad» y sitúa en este contexto las cartas remitidas a los firmantes de la Declaración. ETA aprecia además que el acuerdo tiene futuro, aunque estima que «para poder representar a un pueblo hay que querer representarlo, y hay que cumplir correctamente y con valor las exigencias que ello conlleva», algo no aprecia en algunos de sus miembros.
GARA | DONOSTIA
El número 87 del boletín interno de ETA ''Zutabe'', fechado en octubre y titulado ''Nafarroako kateei bai, Frantses eta Espainiakoei ez'', la organización armada valora su relación con el Acuerdo de Lizarra-Garazi. Según su contenido, al que GARA ha accedido, ETA consideró y considera todavía a esta iniciativa «no como un tótem, sino como el más preciado embrión del sujeto de la Euskal Herria que se habrá de formar en algún momento. Si sus firmantes lo desean, tiene trabajo por delante, y tiene futuro».
La reflexión coincide con el segundo aniversario de la firma de la Declaración, y estima, al respecto, que ésta se ha convertido en «el paradigma de ''lo que pudo haber sido y no fue''». En este contexto, ETA considera necesario analizar la relación entre la organización armada y esta iniciativa. Para ello, y como premisa, reitera de entrada que la firma del texto del Acuerdo no fue la razón del alto el fuego iniciado unos días después, si bien admite que «en esa nueva situación, y con el texto de la Declaración en las manos, ETA hizo saber pública y privadamente que estaba de acuerdo».
La organización va más allá y explica que «precisamente, ETA tomó el marco de Lizarra-Garazi como el brote de un sujeto negociador de Euskal Herria, y en función de ello lo interpretó como ''marco de lealtad''».
ETA contrapone esta concepción suya con la actitud de algunos firmantes. Así, recuerda que una primera carta remitida a la segunda reunión de la plataforma, celebrada en Donibane-Garazi, fue quemada allí mismo, a consecuencia de lo cual se decidió remitir una segunda misiva a cada uno de ellos. En el análisis al que ha tenido acceso GARA se incluyen las dos últimas cartas remitidas por la organización a los grupos de Lizarra-Garazi (la segunda de ellas, que informa del contacto con representantes del Gobierno español en Suiza en mayo de 1999, se reproduce a pie de página), y se sitúa siempre esta correspondencia en la concepción de la iniciativa como «marco de lealtad». Por esta razón, se critican las filtraciones de sus cartas. En este sentido, el documento evidencia la disconformidad de ETA con valoraciones como la ofrecida por el portavoz del EBB, Joseba Egibar, el pasado 22 de agosto, cuando esgrimió el envío de las cartas como una prueba de que «ETA no quería Lizarra-Garazi».
Frente a esta interpretación, la organización armada defiende en su análisis que la iniciativa no siguió avanzando «porque entre los firmantes había quien no lo quería, porque no estaban dispuestos a hacer el sacrificio y el esfuerzo que pedía una solución democrática al conflicto, por sus contradicciones internas, o por lo que sea». Más adelante, subraya que «se intimidaron ante España y Francia».
Potencialidades vivas
En su valoración, fechada el pasado mes de octubre, ETA destaca que «todavía hoy se quieren desfigurar la esencia del Acuerdo de Lizarra-Garazi y lo suscrito en él. Y no se impulsan sus potencialidades», denuncia.
Mirando al futuro, el texto apunta que «para poder representar a un pueblo hay que querer hacerlo, y cumplir correctamente y con valor todas las exigencias que conlleva esa representación. Y cuando ese pueblo está oprimido, se necesita valor, generosidad y compromiso para asumir las consecuencias que acarrea hacer frente a los opresores».
ETA introduce en el texto una referencia a la corriente Aralar, recientemente aparecida, en respuesta a sus afirmaciones de que la organización armada vasca «ha dejado de lado la negociación». Por contra, ETA defiende en el análisis de ''Zutabe'' que «el planteamiento teórico actual sobre la negociación y, más aún, la concreción que se busca es la más rica que se ha hecho hasta ahora, ya que se deja de lado que alguien pueda asumir la representación de todo un pueblo», subraya.
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